Un abuelo que abandonó a la familia hace años reúne a los nietos en el lecho de muerte declarándolos herederos de una fortuna cuando se cumpla una condición tan insólita como envenenada. Les llega a decir: «Un hombre, al menos una vez en la vida, siente un fuego frío, el deseo incontenible de tenerlo todo. ¿Y por qué no? ¿Por qué unos sí y otros no? Me repugnan los capones, la buena gente que solo aspira, como los perros que te lamen los pies bajo la mesa, a comer las sobras».La ambición de los sueños es un mal corrosivo que va a cambiar la vida anodina de los nietos jóvenes. El autor coloca a los personajes, por una u otra razón, en situaciones límite o complicadas desde el punto de vista psicológico. Sólo salva a la nieta Carla, lo que podemos interpretar como un canto a la juventud. Una chica joven liberada sexualmente, satisfecha de su vida y de su familia, pero precisamente por esas cualidades, su familia desconfía de ella y piensan que algo tuvo que ver en el accidente que le costó la vida a su padre. Sus mentes ambicionaban la herencia y el asesinato también entra en el juego maquiavélico que el autor nos presenta en el desenlace de la novela.
Arturo, el nieto mayor, enamorado de su prima Carla pero incapaz de declararse, la ambición maléfica y enfermiza va apoderándose a lo largo del libro de su mente enferma, y, al final, esa enfermedad latente estalla con toda su fuerza al no poder cobrar la herencia de su abuelo y al ser incapaz de declararse a su prima y la acusa de asesinar a su padre extendiendo la duda entre sus familiares.
La narrativa está cuidada y su lectura se hace fácil. No obstante de vez en cuando el autor utiliza técnicas teatrales que desconciertan al lector, ejemplo de ello es cuando Arturo está en una pensión de Zaragoza y por las mañanas abre la ventana y dice ver la playa de Isla en Cantabria, precisamente la localidad donde el abuelo reunió a los nietos para que conociesen sus intenciones maquiavélicas de su herencia. Los hacía herederos, pero cuando muriesen sus padres. La ambición de esta herencia, y sobre todo, la ambición de los sueños que no realidades es lo que hace enfermar mentalmente a Arturo y es la trama de la novela.
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