Un abuelo que abandonó a la familia hace años reúne a los nietos en el lecho de muerte declarándolos herederos de una fortuna cuando se cumpla una condición tan insólita como envenenada. Les llega a decir: «Un hombre, al menos una vez en la vida, siente un fuego frío, el deseo incontenible de tenerlo todo. ¿Y por qué no? ¿Por qué unos sí y otros no? Me repugnan los capones, la buena gente que solo aspira, como los perros que te lamen los pies bajo la mesa, a comer las sobras». La ambición de los sueños es un mal corrosivo que va a cambiar la vida anodina de los nietos jóvenes. El autor coloca a los personajes, por una u otra razón, en situaciones límite o complicadas desde el punto de vista psicológico. Sólo salva a la nieta Carla, lo que podemos interpretar como un canto a la juventud. Una chica joven liberada sexualmente, satisfecha de su vida y de su familia, pero precisamente por esas cualidades, su familia desconfía de ella y piensan que algo tuvo que ver en el accidente que ...