A modo de una breve biografía
Escritor norteamericano de raíces judías, universitario, bipolar y, sobre todo, mujeriego, es un escritor cuestionado por el movimiento feminista por la 'cosificación' que hace de las mujeres en algunas de sus novelas. Philip Roth es conocido principalmente por sus novelas El lamento de Portnoy y la Trilogía Americana, donde trata los problemas de integración de los judíos americanos en la sociedad contemporánea. A partir de los años 80, Roth experimenta con la sátira social y comienza a tratar la historia judía en los Estados Unidos, logrando un gran éxito con su Trilogía Americana, compuesta por Pastoral americana -con la que consiguió el Premio Pulitzer, Me casé con un comunista y La mancha humana. En 2012 recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras como reconocimiento a toda su carrera. En los últimos años ha manifestado su voluntad de retirarse del mundo literario. En su escritura exploró lo que significa ser estedounidense, judío, escritor y hombre. Más que ningún otro escritor sus textos son unas constantes exploraciones de la sexualidad masculina.
Mis impresiones acerca de la novela
Es una novela corta narrada en primera persona a un oyente desconocido, es como si el autor te la estuviera contando a ti personalmente. La novela es la voz coral de una generación que decidieron romper con los convencionalismos sociales y valores religiosos, lo que en cierta forma, lleva al protagonista David Kepesh a abandonar a su mujer e hijo, que volvería a encontrarse con él ya mayor con 40 años, y que detestaría en qué persona convencional se había convertido. El hecho de abandonarlos le marcaría de por vida como se refleja a través de la novela. Es la época de la liberación sexual, del pacifismo, de abandonar a los padres, pero la novela es mucho más que todo eso, es también reflexionar sobre la muerte, el paso del tiempo, la soledad, la enfermedad inesperada y la muerte.
La novela gira en torno al sexo, este es el trama central y el verdadero protagonista. David Kepesh es un profesor sesentón obsesionado por el sexo que una vez finalizado el curso escolar organiza una fiesta y, es ahí, donde consigue conquistar a las jóvenes estudiantes que previamente habría seducida en sus clases, pero también en asistencia a exposiciones y en acudir al teatro. Consuelo, hija de emigrantes cubanos asentados en EEUU es la elegida, pero esta vez deja de ser una conquista más para convertirse en la obsesión de un hombre practicante del sexo libre, que de de pronto se ve celoso y tiene un tremendo pánico a perderla. Es un sexo de pura carnalidad del cuerpo, con párrafos duros ya que el autor no renuncia a los aspectos pornográficos, fisiológicos e incluso escatológicos. A través de la novela, David Kepesh se hace antipático, es un obseso sexual y un narcisista lo que le otorga un cierto dominio sobre las mujeres. El tema de la novela, profesor que se enamora de su alumna, está ya muy manido en literatura, y en un principio hace perder el interés, sin embargo, es un hecho que queda en segundo término ya que son otros los centros de interés que mueven al autor de la novela.
En la segunda parte de la novela el personaje se enamora de Consuelo, y, es entonces, cuando David Kepesh reflexiona con un amigo sobre el paso del tiempo, la soledad, la libertad individual, la culpa, pero también sobre la enfermedad y la muerte.
Dos frases de la novela. El amigo le dice con respecto a volver a ver a Consuelo: "Piensa en ello. Piénsalo. Porque si vas, estás acabado". Y la otra frase hace referencia a las reflexiones del propio David Kepesh: "enamorarse equivale a morir".
Y para finalizar una frase del protagonista David Kepesh que define, bien, el pensamiento del autor:
“No importa cuánto sepas, no importa cuánto pienses, no importa cuánto maquines, finjas y planees, no estás por encima del sexo. Es un juego muy arriesgado. Uno no tendría dos tercios de los problemas que tiene si no corriera el albur de la jodienda. El sexo es lo que desordena nuestras vidas normalmente ordenadas”.

Comentarios
Publicar un comentario