La autora Vivian Gornick nació y creció en el Bronx (Nueva York) en 1935. Es escritora, periodista y una de las feministas claves en Estados Unidos. Su activismo feminista no estaba en las calles y no se unió a ningún grupo feminista ni participó en ninguna protesta: su activismo era la escritura, la literatura. Entendía al feminismo como la búsqueda de una vida diferente, una vida compleja y llena de incertidumbre, pero justa y rupturista con la cómoda normalidad de la mayoría de las mujeres . Ésta es la perspectiva de su obra.
Por otro lado, la experiencia personal cruza sus numerosos ensayos, textos periodísticos y sus catorce libros, entre los cuales en Apegos feroces cuenta la relación de amor y odio con su madre y esa vinculación le impide o dificulta las relaciones con los hombres. El libro profundiza sobre la realización de una vida de mujer llena de inconvenientes en donde los paseos con una madre posesiva dan pauta a una visión interna e intimista, la de imaginar otras vidas y recordar otros tiempos. Esos paseos le producen una fuerte dependencia emocional hacia su madre y, también, la posibilidad de imaginar otras vidas y recordar otros tiempos. Según la autora "el paseo tiene un camino caprichoso, irrepetible, que toma las desviaciones y distracciones del que pasea".
Además de esa relación con su madre, mantiene una dependencia total hacia su marido, casi enfermiza, hecho que molesta a su madre como queda reflejado en el diálogo entre madre e hija cuando la hija le pregunta - si ahora tu marido no te dejara trabajar ¿qué harías? y su madre le contesta: lo mandaría a tomar por culo -
La novela se enmarca en los paisajes urbanos neoyorquinos, en concreto en un edificio de Nueva York. Un edificio cutre, lleno de inmigrantes de diferentes nacionalidades que buscan salir adelante, apartamentos pequeños y oscuros pero plagados de personajes interesantes desde el punto de vista psicológico.
Lo importante del libro son los paseos de la protagonista con su madre, discuten, debaten, se pelean tanto en el presente como en el recuerdo del pasado al que van en el Bronx suele situarse en un edificio en el que vivían sobre todo mujeres. Y la historia se centra puntualmente en un triángulo: la narradora Vivian, su madre y la vecina Nettie. Este triángulo tiene tres lados: “la propia Nettie que quería seducir, mamá que quería sufrir y yo que quería leer".
Cuando la protagonista entra a la universidad, la madre deja de tener poder sobre ella, pero sigue un lazo emocional, a veces tenso y a veces cariñoso. La protagonista conoce a Stefan, un pintor callado, mientras que ella es toda palabras, toda libros, y se casan en el vínculo común del arte pero fracasan, tiene un matrimonio infeliz que no dura mucho. Más adelante tiene otra relación que dura seis años, esta vez con un sindicalista casado.
Madre e hija están en constante contrapunto, y por más cerca que estén la una de la otra, por mucho que se conozcan, hay un punto que se ignora: “Mi madre no parece joven ni vieja, sólo profundamente absorta por lo terrible de lo que ve ante sí y yo no sé qué soy a sus ojos”.
La estructura de su prosa es muy sencilla, es una escritura lineal de fácil lectura. Buena narrativa.
(4/5)

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