Una novela localizada en la guerra civil, en concreto, en la ciudad de Albacete donde se ubicaron los Brigadistas internacionales que vinieron a ayudar a la República. Trata de tres historias que se complementan: la de tres traductoras brigadistas, la vida de un chofer de los jefes del ejército brigadista y la vida de su nieta, obsesionada por encontrar los restos de su abuelo para darle una sepultura digna. En la novela podemos encontrar el terror (a los estalinistas) la euforia por la victoria (que se veía cercana), la decepción de la derrota, el amor en todas sus manifestaciones y la guerra y sus consecuencias (materiales y morales). La novela está basada en un hecho real, como también fue real el trabajo de investigación que realizó la nieta para encontrar a su abuelo. Un dato que me llamó la atención: en una ciudad como Albacete, una vez terminada la guerra desde 1939 a 1948, el régimen asesinó en torno a 800 personas (entre los que se encontraba el abuelo).
Empecé a leer el libro con muchas dudas, estaban ante mi más de 400 páginas dedicadas al Papa y, sobre todo, mis dudas aumentaron cuando el autor nos dice que su intención es preguntarle por la resurrección de la muerte y en la vida del más allá. No tenía ningún interés en entrar a leer sobre una discusión bizantina cuando conocía el final del debate, la fe y la razón siguen cada uno por su camino después de más de 2000 años de existencia de la Iglesia y no creía que Javier Cercas lo iba a resolver. Pero leídas las hojas de la presentación necesarias donde Javier Cercas justifica el por qué asintió a las peticiones del Vaticano de escribir un libro, una persona atea como él, sobre el Papa Francisco, y su pretensión no era otra que preguntarle al Papa por la resurrección de los muertos y la contestación trasladársela a su madre para saber si puede reencontrarse con su marido ya fallecido. Es como una investigación policiaca con el fin de aclarar dichas duda...
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