Una novela escrita en blanco y negro. La novela podemos enmarcarla en la literatura emocional y está escrita para llegar al mayor número de lectores posibles. El hilo conductor es la exposición de fotografías de Dina que sirve de excusa para el reencuentro de tres amigas que utilizan el evento, a través de la visualización de las fotos, para recordar su difícil vida de amigas en su juventud. La narración está escrita en primera persona que a la vez actúa de moderadora en los conflictos ente ellas. A los personajes los vamos conociendo por lo que hacen y están muy condicionados por sus familias. La narrativa tiene una base histórica basada en los acontecimiento que sucedieron en Giorgia durante la década de los 90 cuando se desmantela la Unión Soviética, nos va narrando las vicisitudes de un grupo de amigas en un país frontera entre la cultura occidental y la cultura oriental, falto de un liderazgo claro que conduzca al país y donde las mafias ocupan ese espacio.
El amor y la amistad están entremezcladas y a los personajes la autora no nos los describe a través de sus rasgos físicos sino a través de sus rasgos morales.
Destaca la madre de Dina por su amor a la vida y por educar a sus hijas en libertad, la propia Dina por su amistad permanente al grupo demostrando de esta forma que las amistades de juventud permanecen a través de toda la vida. Las relaciones entre ellos son frustrantes, como ejemplo la relación de Keto (narradora) y Raso, como bien dice Keto: "no se puede programar el amor" y aunque sabe que Raso le conviene, lo quiere pero no lo ama.
La novela termina como comienza, en una fuente, pero cambia la luz. Comienza la novela al atardecer y termina al amanecer ¿luz perdida?.
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