"Las Tempestálidas" o la gestión del tiempo, es un libro raro, un libro dividido en cinco tramos que juega con el tiempo, que va y que viene, la acción nunca se proyecta hacia el futuro, o mejor dicho ¿el futuro es el pasado o el pasado salió a conquistar el mundo o el pasado es un refugio que nos va engullendo sin remedio?. Es como si las historias fluyesen en un caos permanente, Es una novela, ya que tiene su propia historia, con rasgos históricos, el narrador, un búlgaro como el autor, narra la vivencia de su estancia en una sociedad comunista y carente de libertad, narra su estancia en Bulgaria, pero, sobre todo, es una novela trágica al narrar la dureza por la que pasan las personas que van perdiendo la memoria y que encuentran refugio en su propio pasado.
Gaustin está obsesionado en crear un hospital donde dividirá sus estancias en décadas ya pasadas. Está convencido que los enfermos con enfermedades mentales degenerativas no se pueden curar, pero si se colocan en una década ya vivida sus recuerdos le irán recuperando la memoria o, al menos, tendrán una estancia satisfactoria. Para conseguir tal fin divide el hospital en estancias de diferentes décadas con los muebles, música, películas y libros de la época.
Él y su ayudante ven como el pasado va conquistando a Europa y construyen un pueblo que vive en el pasado y observan como la ciudadanía europea aspira a entrar en los hospitales y en los pueblos del pasado. Tiene tanto éxito la idea que los países de Europa organizan referéndums para que las personas elijan en que década quieren vivir. El referéndum estuvo precedido de una campaña donde los diferentes partidos optaban por décadas diferentes e incluso mezclaban la ideología del socialismo y del nacionalismo, el autor consiguió poner a los países frente e su propio espejo con simples y sencillos análisis.
Pues eso, un libro raro, pero que engancha. Lo empecé a leer en un vuelo a Nicaragua y a la vuelta en Madrid lo había acabado.
Comentarios
Publicar un comentario