«Quizá empecemos a apreciar ser hijos de la transición más que nietos de la guerra civil».
Han pasado ya cuarenta años del primer triunfo del Partido Socialista Obrero Español en unas elecciones generales (octubre de 1982) y de la llegada al poder de un joven abogado sevillano, Felipe González, que en 2022 ha cumplido ochenta años.
Un tal González narra un momento crucial de la historia de España, la transición, siguiendo el hilo biográfico de su gran protagonista. La figura de Felipe González vertebra el relato, pero el foco está en una España que pasa en menos de una generación de la misa y el partido único a la democracia avanzada y a la completa integración en Europa. Esta es una historia documentada con testimonios de primera mano, crónicas, hemeroteca y el pulso de un narrador que ha contado como nadie la España de hoy.
Me sorprendió la lectura de este libro. Sergio del Molino se ha esforzado en darnos a conocer el perfil de un político español, que según dice el mismo, está a la altura de Churchil o Willi Brand. Un político convencido del proyecto de Europa y que su misión en la jefatura del estado es modernizar a España y alejarla de esa sociedad en blanco y negro que heredó. Vemos a un político con el arrojo y coraje suficiente para preparar al partido desde Suresnes para ese ambicioso proyecto no exento del pulsos definitivos como cuando lo alejó del marxismo o lo puso a trabajar para ganar el referéndum de la OTAN, convencido de que nos abrirían las puertas internacionales. Vemos a un Felipe con muchos amigos, pero menos, más bien compañeros y conocidos que los utilizaba en la bodeguilla para enriquecerlo con sus opiniones. Después de leer el libro aún no conozco si él y Alfonso Guerra eran amigos o compañeros de ideología. Vemos a un presidente, humano, solitario con ganas desde casi el inicio de dejar el peso de la responsabilidad que lo iba consumiendo cada vez más. Y vemos como el terrorismo y el GAL lo fue destrozando poco a poco hasta que en una entrevista con Iñaqui Gabilondo, aunque lo negó todo, la opinión pública ya había sentenciado como lo demostró en las elecciones del 1996. Me gustó el tratamiento que el autor hizo con Rafael Vera, fue a la cárcel porque fue un instrumento del juez Baltasar Garzón que perseguía demostrar que la X era Felipe González o fue, como parece culpable.
Un libro, bien escrito, que para los que estamos interesados por la transición y por un personaje tan importante para nuestro país como Felipe González, no debemos dejar de leer.
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