Irene Vallejo estudió filología clásica en la Universidad de Zaragoza, en la actualidad es una divulgadora del mundo clásico impartiendo cursos y conferencias. Colabora con el Heraldo y el País. En el 2015 escribió "el silbido del arquero" y en el 2011 "la luz sepultada". En el 2020 recibió el Premio Nacional de Ensayo, precisamente por esta obra.
Amantes de la Antigüedad clásica, no pueden dejar de leerlo.
Es un ensayo sobre la historia del libro, yo diría más bien, que es una oda a lo que supuso el libro en la historia de la humanidad y un reconocimiento a las Bibliotecas como templos del saber acumulado. La Biblioteca de Alejandría es un referente a la que acude la autora a través de todo el libro, pero también, es la historia de su fabricación de todos los tipos que hemos ensayado a lo largo de casi treinta siglos: libros de humo, de piedra, de arcilla, de juncos, de seda, de piel, de árboles y, los últimos llegados, de plástico y luz.
El gusto por acumular libros que los poderosos tenían permaneció a través del tiempo, Alejandro Magno, los griegos y los romanos, son épocas en las que la autora se deleita. En sus reflexiones sobre la historia del libro se integran referencias a la actualidad, consiguiendo que la lectura sea una continua fuente de conocimiento.
Es, además, un libro de viajes. Una ruta con escalas en los campos de batalla de Alejandro y en la Villa de los Papiros bajo la erupción del Vesubio, en los palacios de Cleopatra y en el escenario del crimen de Hipatia, en las primeras librerías conocidas y en los talleres de copia manuscrita, en las hogueras donde ardieron códices prohibidos, en el gulag, en la biblioteca de Sarajevo y en el laberinto subterráneo de Oxford en el año 2000. Un hilo que une a los clásicos con el vertiginoso mundo contemporáneo, conectándolos con debates actuales: Aristófanes y los procesos judiciales contra humoristas, Safo y la voz literaria de las mujeres, Tito Livio y el fenómeno fan, Séneca y la posverdad;

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